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Simond´s te acompaña

- Sol:
La piel tiene “memoria”, por eso es indispensable que cuando tu hijo es bebé trates de exponerlo lo menos posible a los rayos directos del sol, porque los rayos ultra violeta se van acumulando en ella y eso es lo que hay que evitar.
De esta forma, debes recordar que las horas del día más peligrosas son entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde. La menos dañina, entre las 7 y las 9 de la tarde, aún así siempre usando bloqueador.

- Baño:
Ahora que tu hijo está más grande, pueden disfrutar ambos mucho más de esta experiencia.
Al bañarlo en la tina, usa jabones con burbujas o más didácticos, para aprovechar la ocasión de estimular a tu hijo.
Además, es recomendable que no la llenes de agua, para que tengas tanto tú como tu hijo más libertad en los movimientos.
Recuerda nunca dejarlo sólo, porque sólo se necesitan segundos para que se produzca un accidente.
Como señalan los especialistas, no hay edad para no fomentar el apego entre tú y tu hijo, por lo que una vez que ya esté seco, con productos especiales para ese fin, regalonéalo un rato haciéndole masajes y cariños.
Lo importante es que la habitación esté temperada para que no se enfríe.

- Apego:
A partir de los siete meses tu hijo ya está en condiciones de responder ante tus diferentes conductas. Lo que erróneamente puedes entender como manipulación, en la realidad es que el bebé ya es capaz de interpretar tus reacciones.
Así lo explica Lorena Ascanío, sicóloga del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención del Niño de la Universidad del Desarrollo. Es por esto que es importante ser consistente en las señales que le das al momento de resolver sus necesidades, que es la base de la relación de apego.
“A diferencia de una relación afectiva, en la de apego es indispensable el concepto de seguridad, y eso es lo que el niño busca”, dice.